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Entrevista

“El Manuscrito de Huarochirí es relevante para entender la cultura popular en el Perú”

El sociólogo y docente Gonzalo Portocarrero es el editor del libro "Ecos de Huarochirí. Tras la huella de lo indígena en el Perú", un conjunto de ensayos que explican la relevancia actual del legendario Manuscrito de Huarochirí, que reúne narraciones del mundo andino compiladas por el extirpador de idolatrías Francisco de Ávila hacia 1598. La publicación, editada por nuestro Fondo Editorial, se presentó en la FIL Lima 2018 e incluye ensayos de especialistas, como Pierre Duviols, Tom Zuidema, Karina Pacheco, Carmen María Pinilla, entre otros investigadores del Colectivo Los Zorros.

Autor: Fiorella Palmieri|Fotos: Roberto Rojas
Gonzalo Portocarrero

Gonzalo Portocarrero

Sociólogo. Profesor principal del Departamento de Ciencias Sociales.

¿Cómo surge este libro compilatorio de ensayos sobre el Manuscrito de Huarochirí, ahora publicado como Ecos de Huarochirí, bajo la iniciativa del Colectivo Los Zorros? 

En el 2011 se celebraron los 100 años del nacimiento de Arguedas y quisimos participar en eventos de homenaje. Asi, varios de nosotros decidimos leer el Manuscrito de Huarochirí, dos veces, en las traducciones de José María Arguedas y de Gerald Taylor. Con este libro, queremos enfatizar que el Manuscrito de Huarochirí es relevante para entender la cultura popular en el Perú. El Colectivo Los Zorros se ha reunido semanalmente desde hace ocho años. Ha sido una experiencia muy grata y exitosa en términos de producción: este es nuestro primer libro. Todos los autores de los ensayos que componen Ecos de Huarochirí están vinculados al Colectivo, excepto Pierre Duviols y Tom Zuidema, a quienes invitamos.

¿Cuál es el valor y la relevancia de los mitos andinos del Manuscrito de Huarochirí en el Perú de hoy, y cuáles son las razones de su escasa difusión?

Son narraciones fundamentales. Las únicas que no están decisivamente afectadas por elementos introducidos por los españoles y que mantienen una esencia netamente indígena. Algunos investigadores consideran que el Manuscrito de Huarochirí es como la biblia del mundo indígena, así como el Popol Vuh para el mundo maya. Su difusión todavía es reducida en relación a su mérito y significado. Hay una variedad de factores que explican esta falta de conciencia, como el racismo, que lleva a considerar todo aquello relacionado con lo indígena como inactual, sin valor o únicamente folclor.

 ¿De qué manera la cosmovisión andina presente en estos relatos ha configurado el carácter y el temperamento de los peruanos?

Los mitos reflejan una manera de pensar distinta de la occidental, vigente a través de la música, las fiestas y la veneración. Muchas de las características de la religiosidad peruana tienen que ver con la permanencia de estas tradiciones que se ‘hibridizaron’ con el catolicismo y que también pueden explicar el temperamento del pueblo peruano que es bastante extremo: a veces cunde la alegría y otras, la melancolía. En ninguna parte del mundo hay una procesión como la del Señor de los Milagros, que, según María Rostworoski, es el Pachacámac revivido. Hasta ahora se mantiene la mezcla entre la fiesta y el trabajo, que es muy profunda en el Perú. En cambio, en el mundo criollo, el temperamento y la sensibilidad religiosa fueron más melancólicos. Los indígenas, luego de la procesión y de la misa, se sentían libres: ya habían cumplido con el rito cristiano y se iban a practicar sus viejos cultos, sin ninguna culpa o contradicción. Hay una mezcla entre lo sagrado y lo profano que no existe en el mundo criollo y menos en el mundo europeo.

¿Qué paralelos u oposiciones existen entre la religiosidad andina y la cristiana?

En lo esencial, si comparamos la religiosidad andina de los conversos con la religiosidad criolla, se constata que la primera es un poco más feliz, por los bailes y la música. Incluso los esclavos formaron parte de este mundo y expresaron su alegría como diablos disfrazados para los bailes de negritos. El cristianismo concibe un dios único con una trinidad, mientras que en el mundo andino, que es disgregado, pueden coexistir miles de huacas. Una familia podía hacer de una piedra o una montaña su propia huaca, algo sagrado que adorar, y como compensación producía la lluvia para la agricultura. El cristianismo no contempla este tipo de situaciones, aunque muchos dicen que el catolicismo es un politeísmo disfrazado por la cantidad de santos y la importancia de objetos, como las reliquias.

¿Qué se conoce de Francisco de Ávila, el extirpador de idolatrías a cargo de la recopilación de los mitos del Manuscrito?

No se tiene mucha información sobre él, pero han emergido dos narrativas sobre su persona. Hay una que insiste en que era un felón, un malhechor. Fue un mestizo que comprendió rápidamente que la mejor forma de sobrevivir era integrarse con los vencedores, especialmente con la Iglesia. Empezó como ayudante de extirpación de idolatrías. También se presenta como descendiente de españoles y se coloca como siervo fervoroso del dios cristiano, con un impulso irresistible de convertir y evangelizar por sentido del deber. En la otra vertiente, se cree que Ávila, como muchos otros curas de su tiempo, era una persona que buscaba lucrar con los indios y que podía exigir tasas totalmente desproporcionadas por su participación en un bautismo o matrimonio.

En su ensayo nos cuenta parte de su proceso personal  y se define como agnóstico. Desde esa perspectiva, ¿qué ha sido lo más interesante de estudiar sobre el Manuscrito de Huarochirí?

Al cumplir 65 años se me descubre un cáncer de pulmón, que felizmente ha sido lento en su desarrollo, pero que me produce dificultades en la memoria. Normalmente este cáncer es muy letal, pero estamos en la lucha hace tiempo. En ocasiones considero que ya debería retirarme. Ahora tengo 68 años, a veces enseño en la Universidad y asesoro tesis. Participar en este libro me ha permitido reafirmar mi agnosticismo y, al mismo tiempo, comprender más la religión y los mitos andinos, con una racionalidad práctica y hábitos enraizados de manera muy profunda. La cristianización fue relativamente superficial en nuestros países, donde las antiguas creencias subsistieron en los ritos y fiestas. Por el contrario, en el catolicismo mediterráneo no existía ese espíritu festivo de los ritos andinos.

El Perfil

Nombre: Gonzalo Portocarrero