17 de marzo del 2014

“En el Perú, hay que proteger al Estado de los medios”

Omar Rincón

Periodista y docente de la Universidad de los Andes (Colombia).

El experto en comunicación colombiano llegó al Perú para debatir sobre la necesidad de crear una ley de regulación de medios. Como se recordará, la discusión por la concentración de medios se encuentra muy vigente luego de que el Grupo El Comercio comprara la mayoría de acciones del Grupo Epensa en septiembre pasado, por lo que abarca así el 78% del mercado de diarios en el país.

¿Hay que proteger a los medios del Estado o es al revés?

Hay países, como Perú, Chile o Colombia, en los que hay que proteger al Estado de los medios. En el Perú, por ejemplo, los medios no ganan elecciones, pero sí determinan la gobernabilidad. Hay otras sociedades, como las de Venezuela o Ecuador, en las que hay que proteger a los medios; y hay otros lugares donde la discusión es interesante de ambos lados, como en Argentina, donde la pelea se presenta más democrática.

¿Para qué debería servir una ley de medios?

La ley solo debería poner las reglas mínimas, es decir, establecer qué lugar se va a dedicar a la diversidad de medios, a las voces populares, a la producción nacional y al modelo de país que queremos construir. Una ley no debe ser restrictiva, sino un espacio donde se establecen las condiciones para producir mayor diversidad y democracia en la sociedad.

¿Qué papel deberíamos jugar los ciudadanos en esta discusión?

Creo que los ciudadanos estamos muy cómodos siendo contemplativos. Nos pasamos contemplando la televisión, la política, la corrupción y la desidia pública sin asumir un papel activo. Las redes sociales asumen que son activas en la medida que desde una
computadora –en tu casa o cama– puedes mandar un mensaje, pero eso no significa activismo, es solo una opinión. Lo que necesitamos es dejar de quejarnos y comenzar a molestar al poder. Si nos molesta algo de El Comercio, América Televisión o Radio Programas del Perú, pues protestemos más específicamente. Tenemos que asumir un papel más activo frente a los medios.

No crees, entonces, en el ciberactivismo.

Es que las redes sociales se activan solo por coyuntura, logran producir acciones pero son pequeños “flashazos” sin una continuidad. Para transformar el campo de lo mediático –tan concentrado en propiedad–, el ciberactivismo es bastante bueno, pero no determinante. Lo único que puede mantener la continuidad es una actitud crítica permanente, y eso se logra con un movimiento de la comunicación y con un tejido social con más actores.

Cuando se habla de crisis de medios, también se habla de crisis del periodismo. ¿Es lo mismo?

Creo que estamos asistiendo al divorcio entre periodistas y medios. Los periodistas antes estábamos casados con los medios, pero estos decidieron que el periodista bueno está muy viejo, cobra mucho y critica más. Entonces, nos han estado cambiando por personas que preguntan y ganan menos, y obedecen lo que ellos dicen. El grave error es asumir que los periodistas se crean
parte de los medios. Creo que es momento de asumir que el periodismo de calidad depende únicamente de los periodistas y no de los medios de comunicación. Estos últimos asumieron que quieren ser actores políticos y económicos, es decir, solo quieren ganar dinero y tener incidencia.

Si no están los medios, ¿cuáles serían los nuevos espacios para los periodistas?

Nosotros no podemos renunciar a lo que siempre hemos sido: contadores de historias, gente que fastidia el poder y que defiende la democracia por encima de todo. Los buenos periodistas están buscando nuevos espacios, están escribiendo libros, armando medios digitales. A los medios -y esto es lo grave- no les importa el periodismo de calidad, solo el entretenimiento, la política y hacer buenos negocios.

En el Perú, a los programas de entretenimiento se les acusa de “embrutecer” a la audiencia. ¿Estás de acuerdo?

No todo el día queremos ser inteligentes. Hay que ver cómo en esos programas se expresa también una estética, la manera de ser de un país; hay que dejar de poner todo entre blanco y negro. Tenemos que preguntarnos si es pecado divertirse con estéticas populares. La televisión es, sobre todo, popular y de entretenimiento, y lo mismo pasa con internet.

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Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación

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