03 de octubre del 2017

“Ahora observamos todo tipo de temas desde una perspectiva científica”

David P. Baker

Docente del Penn State University (EE.UU.)

Desde hace 10 años, el Dr. David P. Baker ha realizado investigaciones en el Perú en colaboración con docentes de la PUCP. En sus publicaciones, el experto ha recopilado datos interesantes sobre la evolución de la investigación científica en el mundo desde el siglo XX.

¿Cuáles han sido los principales cambios en la producción del conocimiento científico?

Actualmente, se realizan más de un millón de publicaciones científicas por año. Hacia 1900, el mundo producía alrededor de 9,000 publicaciones anuales. Hoy en día, dos grandes universidades en investigación pueden realizar la misma cantidad de publicaciones que el mundo producía a inicios del siglo pasado. El porcentaje de la investigación se disparó en 1965 y no ha parado desde entonces. Todo ha cambiado: se ha incrementado la cantidad de científicos, hemos visto un crecimiento exponencial en la capacidad para producir ciencia y que los conocimientos se expandan. Ahora observamos todo tipo de temas desde una perspectiva científica.

¿Cómo se realizó la investigación de su libro The Century of Science. The global triumph of the research university?

En el libro se muestran los resultados de un proyecto que requirió la participación de muchos graduados para recolectar la información. Se utilizaron bases de datos (Web of Science y Scopus), pero sus marcos de referencia solo retroceden hasta 1985. Así que tuvimos que decodificar una muestra de revistas que se remontan a 1900, de las cuales pudimos deducir la cantidad de publicaciones científicas que se produjeron entonces.

¿Qué significa el concepto de megaciencia?

Es un ritmo de producción científica nunca antes visto en el mundo. La “pequeña ciencia”, de inicios del siglo XX, con investigadores que hacían un trabajo individual y pocas publicaciones, se transformó –en la década de 1960– en una “gran ciencia”, con muchos investigadores y proyectos de alto impacto. Ahora hemos superado ese panorama y la big science es la “megaciencia global”, que, además de concentrar un enorme volumen de investigaciones, integra a expertos de muchos países con quienes es posible compartir datos especializados y realizar publicaciones conjuntas.

¿En qué estadio se encuentran el Perú y otros países en vías de desarrollo en investigación y producción de conocimiento?

El hecho de que más personas alcancen mejores niveles educativos cambiará las demandas de la sociedad. Este es uno de nuestros más grandes desafíos. Para que un país expanda su educación superior, se debe impulsar la educación secundaria. Esto empieza a generar suficiente capital cultural y financiero para el crecimiento de las universidades. Hace 20 años, en el Perú y en Chile se trabajaba para que toda la población termine la primaria. Ahora, un 70% de personas termina la secundaria. ¿Qué viene después? Las personas piensan en la educación superior. Y en este proceso se encuentra el Perú, que debe lidiar con el repentino incremento de todo tipo de instituciones. La discusión ahora es cómo lograr que estas brinden una educación de calidad en el largo plazo. Mi mensaje es que se deben promover universidades de alto nivel que cumplan con dos roles en paralelo: brindar enseñanza de calidad y realizar investigación. Actualmente, el Perú cuenta con muchas instituciones educativas con fines de lucro y se cuestiona su calidad. Una herramienta que podemos intentar es incentivar a estos establecimientos a producir conocimiento, que contraten docentes a tiempo parcial para que tengan tiempo para investigar.

Usted sostiene la importancia de que los científicos compartan su tiempo entre la investigación y la docencia universitaria. ¿Cuáles son las ventajas?

La colaboración entre un científico experimentado y uno en formación es excelente para el trabajo, y se produce una muy buena energía. Los alemanes del siglo XVII inventaron los seminarios, que implican la lectura, la discusión y la investigación conjunta entre profesores y alumnos. Y este es el espacio idóneo para entrenar a los estudiantes en los procesos de producción de conocimiento. El modelo detrás del éxito de la producción científica en Estados Unidos radica en cómo educamos a los estudiantes de pregrado. Un 25% de mi tiempo en la universidad es para dictar clases, el resto está dedicado a la investigación. Es un modelo que no es barato, pero como resultado se logra una relación simbiótica entre los alumnos y la ciencia. Si se quiere promover políticas para impulsar la ciencia, no la separen de la docencia universitaria.

El perfil

Nacionalidad: estadounidense
Grado académico: Ph.D., The Johns Hopkins University
Trayectoria: doctor en Sociología, máster en Communication Research (Boston University) y bachiller en Psicología (Albion College). Es profesor de educación y sociología en Penn State University. Ha realizado numerosas investigaciones en temas como el impacto de la educación en individuos y sociedades, comparación de organizaciones escolares internacionales, resultados académicos y política educativa. Su más reciente libro es The Schooled Society: The Educational Transformation of Global Culture. Palo Alto CA: Stanford University Press.

Evento: Conferencia internacional ¿Cómo desarrollar la investigación en las universidades?
Organizadores: Departamento de Economía y Departamento de Ciencias Sociales

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