Entrevista

“Gestionar la seguridad de la zona es responsabilidad del gobierno local”

El Dr. José Restrepo vino a nuestra casa de estudios para compartir su experiencia en el rubro de la construcción y el desarrollo de estructuras antisísmicas. Su estudio sobre el método de diseño basado en desempeño, se centra en la gestión de pérdidas y en el control de aspectos, como ductilidad y los mecanismos deseables de colapso en edificaciones.

Autor: Gabriela Pérez|Fotos: Juan Pablo Azabache
José Restrepo

José Restrepo

Profesor del Departamento de Ingeniería Estructural en la Universidad de California en San Diego (EE.UU)

¿Cómo surge el método de diseño sísmico basado en el desempeño?

A principios del siglo XX, se comenzaron a establecer las guías de diseño sísmico, las cuales se basaban en pruebas realizadas a estructuras, estas consistían en aplicarle fuerzas gigantescas a un edificio para observar su grado de resistencia y las condiciones en las que este quedaba. Entonces, gracias a esos estudios, la cantidad de pérdida de vidas y el colapso de edificaciones se han reducido considerablemente, así se ha mejorado las guías de diseño y normativas de construcción y se ha enfatizado la seguridad.

¿Cuál es la finalidad de estas metodologías?

Lo que se pretende hacer con las nuevas metodologías basadas en el desempeño es tratar de afinar los estudios existentes sobre las condiciones sísmicas locales del suelo, analizar más detenidamente los modelos computacionales que existen de las estructuras e intentar mantener una comunicación transparente y directa con el cliente. Nosotros como ingenieros tratamos de darle al cliente lo que desea, sin embargo, siempre estamos regidos por la normativa de construcción, por lo que hay que asegurar que la propuesta sea viable y tenga una buena respuesta ante los sismos.

Como parte de la investigación, ¿se estudia el historial de sismos de la zona?

Esa es la parte del estudio que le compete a la sismología, pero sí, nosotros utilizamos parte de los catálogos sísmicos que puedan existir. Se realiza el reconocimiento geofísico para la detección de fallas geológicas y vemos cómo es tas se comportan. Existen lugares en el mundo donde esta información está disponible, como en la ciudad de San Francisco, donde están identificadas dos fallas principales y su potencial sísmico. Sin embargo, existen otras ciudades en donde no es tan claro, pues pueden aparecer nuevas fallas de vez en cuando. Tenemos que tener en cuenta que algunas veces se tiene este conocimiento a la mano por los constantes estudios, pero en otras ocasiones esta información no está actualizada o no existe.

Entonces, ¿la aparición de estas fallas es aleatoria?

No, porque las fallas están ahí, simplemente no las conocemos o la exploración geofísica realizada en el área no ha sido lo suficientemente refinada para descubrirlas. Por ejemplo, existe una falla importante en la ciudad de Los Ángeles, llamada Falla de Puentes Hill, la cual cruza el centro de la ciudad y fue descubierta recién hace veinte años. Gestionar la constante mejora y seguridad de la zona es responsabilidad del gobierno local, ellos deben invertir en estudios del territorio para conocer qué es lo que está pasando allí, ver si existen fallas y las consecuencias que estas podrían tener para el lugar en caso de que se produzca un sismo.

¿Es viable la reconstrucción de una estructura luego de un sismo fuerte?

En ello juega mucho el tema de los reglamentos de urbanismo de cada ciudad. Por ejemplo, en Viña del Mar (Chile), frente a la costa, si se demuele un edificio de quince pisos que quedó dañado tras un terremoto, no se puede volver a construir esa misma cantidad de pisos, sino las normas señalan que se debe disminuir a ocho. Entonces, se puede reconstruir pero con ciertas limitaciones. En otros casos, se determina si no existen problemas de urbanismo y si la inversión de la repotenciación o reparación del edificio no supera el 40% del costo total de un edificio nuevo, porque ese, básicamente, es el punto de quiebre para decidir si es mejor demolerlo o no. En Nueva Zelanda, por ejemplo, muchos de los edificios están asegurados y, en caso de desastre, la aseguradora paga un porcentaje alto por el costo del edificio, por lo que prefieren tumbarlo y reconstruirlo.